¿Pro-vacunas? ¿Anti-vacunas?

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Si bien, hace varios años atrás comenzó a tener fuerza un movimiento liderado por padres y otros agentes en contra de las vacunas, cuestionando su efectividad y, además, asociando un compuesto (timerosal) al desarrollo de autismo. El timerosal es un componente organomercurial que contiene 50% de mercurio y se metaboliza a etilmercurio y tiosalicilato; ha sido utilizado como preservante en la producción de vacunas desde 1930, fundamentalmente, para evitar la contaminación bacteriana y fúngica durante la elaboración de las vacunas o en frascos de vacunas envasadas en multidosis. En nuestro país, el Programa Nacional de inmunizaciones incluye las siguientes vacunes con timerosal: DPT, anti-Hepatitis B, Pentavalente.

La toxicidad del mercurio inorgánico presente en cremas, jabones y laxantes o el uso de mercurio con propósitos culturales/rituales o en medicina tradicional, es altamente corrosivo y puede llegar a causar daño renal irreversible. Los derivados orgánicos atraviesan la barrera hemato-encefálica y la barrera placentaria, circulan unidos a proteínas y se acumulan en el cerebro y glóbulos rojos. El metilmercurio es el compuesto orgánico más estudiado por su efecto nocivo sobre el sistema nervioso central, especialmente en etapas de desarrollo fetal y en niños pequeños. Si bien existe cierta equivalencia estructural entre el metil y etilmercurio, no se ha podido establecer una toxicidad comparativa. La vida media del metilmercurio en sangre, en adultos, es de 40 a 70 días, mientras que para el etilmercurio es de 30 a 50 días, la que podría ser aún más corta, de acuerdo con estudios recientes.

A raíz de toda esta problemática se iniciaron varios estudios para evaluar la asociación y toxicidad, donde en los resultados se reconocen los efectos tóxicos del metilmercurio en altas dosis. Sin embargo, este efecto está claramente demostrado para el metilmercurio y no así para el etilmercurio. Respecto de los riesgos de toxicidad del timerosal contenido en las vacunas, la evidencia actual indica que no existiría relación entre este compuesto y autismo u otros problemas en el desarrollo neurológico en lactantes.

¿Qué nos toca a nosotros? Se ha visto que existe desinformación por parte del resto del personal de salud sobre estos resultados, es nuestro deber como futuros médicos educar a nuestros colegas, ya que el simple hecho de desconocer y entregar información errada, aumenta el rechazo hacia las vacunas. Las vacunas son una herramienta útil de prevención primara para toda nuestra población, el simple hecho que los recién nacidos, lactantes, pre-escolares y escolares no reciban sus vacunas solo conllevará al aumento de enfermedades inmunoprevenibles que ya se habían dado erradicadas en nuestro país; lo que es un potencial riesgo para la salud pública en Chile.

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