Problemática del ciclismo urbano en Coquimbo

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La ciudad de Coquimbo ha sido afectada por el acelerado crecimiento automotriz, debido a varios factores existentes, por ejemplo, un servicio de transporte público deficiente. Esto genera que el excesivo uso de automóviles que se ve en la ciudad, genere problemas tanto a nivel humano como urbano.

En este contexto, se reconoce a la bicicleta como una opción de transporte bastante positiva al problema actual generado por los vehículos motorizados. El bajo costo de este transporte, la casi nula contaminación ejercida, el beneficio aeróbico percibido y el tiempo ahorrado entre trayectos, definen a este medio de transporte como una gran alternativa en la ciudad.

La gran problemática urbana, es la ciudad en sí, que ha sido construida y definida para el uso del automóvil, especialmente en los ejes principales, desalentando el uso de los medios alternativos de transporte, particularmente la bicicleta.

En los grandes ejes de la ciudad, los cuales conectan los núcleos urbanos, se reconocen grandes calzadas vehiculares donde caben cómodamente 3 vehículos y veredas amplias con grandes bandejones de tierra sin uso. Lamentablemente estas no constituyen un espacio seguro para el trayecto del ciclista.

Los principales problemas que tiene que lidiar el ciclista son:

Compartir un espacio en la calzada
El ciclista que se moviliza en la calzada vehicular, tiende a orillarse en el camino, ya que prefiere darle paso al vehículo motorizado, debido a que el ritmo del ciclista puede ser más lento que el flujo vehicular. Esto genera un andar incómodo y peligroso, ya que tiene que compartir la vía con un vehículo más grande, y se tiene que enfrentar con la basura y rendijas que se encuentran entre la calzada y cuneta.
Compartir un espacio en la vereda
El ciclista que se moviliza en la vereda, tiene que compartir el espacio con el usuario que se mueve a pie. Esto puede causar accidentes, ya que el ritmo del usuario a pie, es más lento que el ciclista. Entonces la persona que camina, puede no prestar atención al vehículo no motorizado (generando un choque), o puede sentirse intimidado por la velocidad generando que se salga de la vereda (provocando una caída). Además el ciclista tiende a ir por la vereda, ya que los bandejones de tierra les ofrecen una gran dificultad, debido a la vegetación irregular o alguna obstrucción (como un auto estacionado).
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Entonces ¿Dónde se tiene que movilizar el ciclista?

Por el momento, no hay soluciones a nivel ciudad para el ciclista, su trayectoria tiene que adaptarse al flujo motorizado y al flujo a pie. Esto al final puede generar más incomodidad al usuario ciclista, desalentando el uso de la bicicleta en la ciudad, y cambiando a un vehículo motorizado. Esto provoca que el problema automotriz se intensifique, generando un ciclo sin fin.

Por eso hay que solucionar este problema para incentivar el uso de la bicicleta. Esto se genera a través de simples modificaciones en la trama urbana:

Ciclobandas
Según la definición del Ministerio de Desarrollo Social, una ciclobanda es aquellas pistas o sendas sobre la calzada o acera segregadas sólo por demarcación del tránsito vehicular o peatonal (ancho mínimo de 1,5 m por sentido de circulación). En las vías principales de Coquimbo (Como Alessandri o Los Clarines), la medida de la calzada es de 10 metros de ancho aproximadamente. Se reconoce que un auto puede andar cómodamente en 3 metros, y un microbús en 4 metros. Por ende da espacio suficiente para una ciclobanda en un sentido (y quizás hasta dos sentidos, considerando una evaluación vial). Esto genera el espacio suficiente que resguarda la seguridad del ciclista, y genera un camino expedito sin intervenir en el tráfico motorizado, aunque es un poco menos segura que una ciclovia (ya que está en contacto con la calzada). Además es una intervención de menor costo urbano.
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Ciclovías
Esta intervención es más compleja, ya que requiere una modificación en el lugar, pero genera más seguridad, debido a que el ciclista no está sobre la calzada vehicular, evitando cualquier accidente con los vehículos. En las vías principales de Coquimbo, la vereda más los bandejones que acompañan a esta, tienen una medida aproximada de 5,5 metros. El usuario a pie, puede andar cómodamente por una vereda de 1,5 metros, lo cual genera un espacio que podría acomodar una ciclovía en doble sentido (3 metros aprox, considerando el ancho de 1,5 mts por vía), incluso podría añadir parte de la calzada vehicular. Esta construcción provoca una mejor interacción entre el caminar y andar en bicicleta, y no provoca impacto sobre el tránsito vehicular. Además puede generar conexiones más directas con las plazas y espacios de descanso para el ciclista.
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Como se puede ver hay soluciones a la problemática del ciclista urbano en Coquimbo. Basta con que se vaya incrementando el uso de este trasporte, para hacer notar en la ciudad la falta de la infraestructura vial, y así poder exigir el derecho de transitar sin peligro en los ejes urbanos.

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