Mi experiencia en Atención Primaria de Salud

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Al egresar de la carrera de medicina existen múltiples posibilidades de ejercicio profesional. Se puede trabajar en atención cerrada o abierta, pública o privada; se puede ejercer docencia y desempeñarse en más de un rubro. Este es el motivo por el cual las mallas curriculares actuales son tan heterogéneas y se nos entregan variadas herramientas académicas y técnicas, de gran utilidad. En lo personal, al séptimo año, yo tenía claro que quería postular a una especialidad tan pronto como fuera posible; sin embargo, se me presentó el internado rural. Esta oportunidad cambió mi perspectiva sobre qué era lo que quería hacer y cómo quería hacerlo.

Fue en la localidad de Monte Patria, al interior de Ovalle, donde realicé mi internado. Allí conocí la interacción médico-paciente desde otro punto de vista, teniendo la posibilidad no sólo de entrevistar y examinar, sino también de conocer el entorno social, cultural, familiar, los miedos y expectativas de la población. Comprendí que el ser médico va más allá de lo que hemos aprendido en la universidad. En ese período, teniendo como tutor a un médico general de zona (MGZ), fue cuando decidí que esa sería la vía que querría seguir.

Actualmente me desempeño como MGZ en el CESFAM Juan Pablo II de La Serena, donde se trabaja con una población con vulnerabilidades sociales diversas, se convive con personas que incluso carecen de alfabetización, cosas que parecen ser olvidadas en nuestra sociedad actual; se trata con personas con miedos de sus patologías, se convive con otros profesionales y se aprende de ellos en el día a día. Es aquí cuando cobra sentido toda la formación recibida en la universidad, cuando se logra unificar las distintas enseñanzas y se es capaz de trabajar con el enfoque biopsicosocial que nos fue inculcado, y por ello termino de convencerme de lo afortunados que somos.

En forma adicional, desempeño labores ad honorem para nuestra facultad, lo que a mi juicio conlleva una gran responsabilidad y honor, puesto que siento que logro devolver la mano, contribuyendo a mantener el espíritu que nos ha caracterizado. Somos parte de una escuela joven, con docentes de gran disposición, algunos de ellos también ex alumnos de nuestra casa, de los que tuve el agrado de aprender.

La experiencia de los siete años de carrera logra transmitirnos la importancia del trabajo en equipo, de la autocrítica, del desarrollo de habilidades técnicas y por sobre todo humanas, siendo así posible configurarnos como alumnos y médicos de calidad para la población que nos requiere.

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