Trabajar en Oncología

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Trabajar en Oncología es una experiencia gratificante; requiere de mucho compromiso, conocimiento y saber manejar las emociones que aparecen en el transcurso de la enfermedad.

La Oncología ha desarrollado un sinnúmero de subespecialidades que incluso abarcan el área de la enfermería. Hoy existen programas de especialidad en algunas universidades. Cada vez se hace más específica la atención de un paciente con cáncer, encontrándonos con diferentes equipos como los de cirugía digestiva, cabeza y cuello, cirugía de mamas, urología, tumores óseos, ginecología, Oncología médica, hematología, radioterapia y Unidad del dolor.

El paciente que padece algún tipo de cáncer es una persona que sufre temor, miedo, ansiedad, incertidumbre, dolor, desinformación; es un diagnóstico terrible, a pesar de los avances de la medicina. Incluso abarca emocionalmente al grupo familiar, por lo que es necesario abordar esta patología de una forma integral.

Tenemos también que ser cuidadosos con este tipo de pacientes no sólo por su patología oncológica, pues muchas veces tienen alguna enfermedad crónica de base (diabetes, hipertensión arterial, obesidad, dislipidemias, patologías de salud mental, entre otras). El cuidado que debemos tener es a la hora de las interacciones medicamentosas entre los fármacos que usa el paciente y los que ocupará durante el tratamiento; resultados quirúrgicos, estéticos y cicatrización en un paciente diabético, fumador o que fue sometido a radioterapia previamente; complicaciones en pabellón, el control que tengan de sus enfermedades crónicas para ver si requieren algún ajuste.

Desde mi experiencia en el sistema público, muchas veces nos encontramos con pacientes que llegan tarde al diagnóstico y en una etapa avanzada de la enfermedad, teniendo esto una causa multifactorial: problemas de acceso a salud (atención médica, especialistas), de acceso a buenos diagnósticos, imágenes y procedimientos diagnósticos, resultados de biopsias. Problemas en que se deriven a tiempo los pacientes, que funcione la red de salud, o descuido del propio paciente. A veces nos encontramos un común en este tipo de pacientes; baja escolaridad, procedencia de sectores rurales, que son adultos mayores y presentan factores de riesgo para desarrollar un cáncer (hábitos como el tabaco, exposición frecuente al sol sin protección, alcohol, dietas bajas en frutas y verduras entre otros, sexo sin protección en el caso de VIH, Hepatitis y VPH).

Seguimos teniendo cifras negras de cáncer por consumo de tabaco y consumo de alcohol, entre otras sustancias que se relacionan con desarrollar algún tipo de cáncer. La Ley del Tabaco ha ayudado, pero se debe seguir trabajando en educar sobre los efectos negativos de estas sustancias.

El cáncer es una enfermedad que, a pesar de las coberturas de salud y seguros, sigue siendo de alto costo económico. Muchas drogas no están cubiertas y existen medicamentos que siguen siendo caros.

Muchas veces en la desesperación del paciente y su familia, nos encontraremos que buscan terapias que no tienen evidencia científica o que no han sido investigadas con estudios serios, como el uso de veneno de escorpión, zeolita, dieta alcalina, ozonoterapia, biomagnetismo, entre otras “terapias” cuyo costo es alto y no tienen reembolso ni por FONASA ni por ISAPRE, además de no tener demostrada muchas veces con estudios serios su efectividad y seguridad.

El Instituto Nacional del Cáncer, se ha abierto en el último tiempo a terapias complementarias para mejorar la calidad de vida de sus pacientes, como el yoga, acupuntura, Mindfulness y arteterapia, incluso ya inauguró un lugar dentro del mismo hospital para realizar estas actividades, lo cual no solo es un logro para pacientes y funcionarios, sino que también importa para quienes no creen que estas terapias sirvan de algo. Otras instituciones privadas también se han sumado a estas u otras formas de ayudar a los pacientes.

Otra realidad es la que presenta la Acupuntura, cuyo uso ha servido en el manejo del dolor de muchos pacientes, en otros países tiene estudios que la avalan, como en China, donde es parte del tratamiento en hospitales. Incluso en nuestro país ha sido ocupada por médicos anestesiólogos e incorporada a algunas Unidades del Dolor. Esta práctica es regulada por el MINSAL, debiendo todos los egresados rendir un examen para poder ejercer.

La tecnología en salud avanza muy rápido, en Oncología podemos encontrar avances significativos para el paciente como lo son la llegada de la cirugía robótica, en nuestro país ya hay centros privados que cuentan con esta tecnología, que promete mayor precisión, menos dolor, recuperación más rápida y menor riesgo. Pero es de alto costo y no tiene cobertura por FONASA.

La radiocirugía ha demostrado ser un procedimiento no invasivo, que ataca el tumor completo, evitando operaciones complejas, sin riesgos de hemorragias, infecciones y con muy buena precisión.

En la red privada y pública, conforme a los avances de estas tecnologías, se han comprado nuevos equipos diagnósticos como resonadores 3 Tesla de última generación, equipos modernos de TAC, endoscopios de última generación, radiología digital con menos dosis de radiación para el paciente y mejor calidad de imagen. Y la llegada del PET/CT (Tomografía por emisión de positrones) al Hospital del Cáncer, 1er. hospital público con contar con esta tecnología que ayuda bastante al diagnóstico más exacto que necesita un paciente con cáncer.

La Inmunoterapia y Hormonoterapia, deberán seguir desarrollándose para aumentar su eficacia y así, ojalá algún día tener vacunas contra el cáncer que con una sola dosis logren erradicarlo. Ya existen estudios alentadores.

El rol de los estudiantes de pregrado en salud es fundamental en la creación las instancias de prevención de cáncer, en el desarrollo de mallas curriculares que abarquen más áreas de la especialidad, investigación, desarrollo de tecnologías y por qué no, nuevos fármacos que tengan menos efectos secundarios y que no interfieran con la calidad de vida del paciente.

Si quieres formar parte o especializarte en Oncología algunos consejos son:

  • A) Estar en constante actualización sobre los nuevos fármacos y terapias que salen al mercado o están en investigación.
  • B) Ser muy riguroso con la anamnesis del paciente, consignando en la ficha las alergias, fármacos que usen, incluso los que usen sin indicación médica o que usen de forma complementaria como hierbas, homeopatía, entre otros. Factores de riesgo, antecedentes de cáncer en la familia. Incluso preguntar si tiene una red de apoyo familiar o no, que es fundamental para enfrentar los efectos en la salud mental del paciente.
  • C) Educar al paciente sobre su diagnóstico, el tratamiento a seguir, los posibles efectos secundarios y su manejo, su alimentación, involucrar a la familia en esto.
  • D) Escuchar lo que siente el paciente, qué espera de un tratamiento, sus temores e inquietudes.
  • E) Trabajar en equipo y tener muy buenas relaciones, entre colegas, con los técnicos en enfermería, con las enfermeras, servicios de apoyo; el objetivo común es el bienestar del paciente.
  • F) El manejo del dolor es súper importante, ya que el uso de analgésicos abarca desde la influencia del dolor en las emociones y calidad de vida hasta el manejo de efectos secundarios de fármacos como las náuseas, estreñimiento, hipotensión entre otras.
  • G) Saber poder enfrentar las complicaciones quirúrgicas de los tratamientos efectuados, como quimioterapia y radioterapia; obstrucción intestinal, dehiscencias, fístulas, náuseas, vómitos, radiodermitis, toxicidad por quimioterapia, alteraciones hematológicas, entre otras.
  • H) Conocer las Guías GES y actualizaciones de estas, lo cual es útil para decidir cuándo derivar o no un paciente a la especialidad, qué hacer cuando llegue un paciente con sospecha o confirmación diagnóstica.
  • I) Hacer un trabajo bien hecho, poner toda la energía en tratar bien al paciente, realizar una atención digna, centrada en el paciente y su familia.

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